Cómo planificamos el cierre fiscal de un autónomo facturando 80.000€ (caso real)
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Pide tu auditoría →El caso: consultor tecnológico con crecimiento acelerado
Carlos (nombre ficticio) es consultor tecnológico especializado en implantación de sistemas ERP para medianas empresas. Lleva seis años como autónomo en estimación directa. Nos contactó en octubre del año pasado con una situación que cada vez vemos más: su facturación había crecido hasta los 82.000€ anuales y por primera vez iba a pagar “una barbaridad” en la declaración de renta.
Hasta entonces había gestionado sus impuestos con relativa sencillez: facturas con retención del 15%, modelo 130 y 303 cada trimestre, renta en junio. Nunca había necesitado mucha planificación. Pero con 82.000€ de facturación y gastos razonables de unos 18.000€, su rendimiento neto era de aproximadamente 59.000€, lo que le situaba en un tipo marginal del 45%.
Con ese nivel de base imponible, cada euro de deducción adicional le ahorra 0,45€ de impuestos.
Diagnóstico: la situación antes de actuar
Cuando llegó a nuestra asesoría a principios de octubre, el cuadro era este:
Facturación acumulada enero-septiembre: 61.500€ Facturación estimada octubre-diciembre: 20.500€ Total ingresos 2025 estimados: 82.000€
Gastos deducibles acumulados:
- Cuotas de autónomos: 5.400€ (tramo correspondiente a sus rendimientos)
- Alquiler de oficina: 4.200€
- Software y herramientas: 1.800€
- Desplazamientos y dietas documentadas: 2.100€
- Formación: 600€
- Otros gastos profesionales: 900€
- Total gastos: 15.000€
Rendimiento neto provisional: 82.000€ - 15.000€ - 7% = 62.510€
Pagos fraccionados realizados (3 trimestres): 11.820€ Retenciones practicadas por clientes (estimado): 12.000€
Con esta foto, la renta iba a salir a pagar en torno a 9.000-11.000€ adicionales, después de los pagos ya realizados. Eso es lo que había que reducir con la planificación del último trimestre.
Estrategia 1: maximizar el plan de pensiones
Esta fue la primera y más impactante decisión. Carlos tenía un plan de pensiones individual contratado desde hacía tres años, al que había estado aportando 500€ anuales (muy por debajo del límite).
Plan de acción:
- Aportar los 1.500€ máximos al plan individual existente antes del 31 de diciembre
- Abrir un plan de pensiones de empleo simplificado (PPES) a través de ATA y aportar 4.250€
Total aportaciones deducibles: 5.750€
Ahorro fiscal al tipo marginal del 45%: 2.587€
El dinero no desaparece: queda invertido en los planes. Pero la reducción fiscal es inmediata y significativa.
Tiempo para ejecutarlo: la apertura del PPES requería algo de burocracia, pero con tres meses de antelación era perfectamente factible. Carlos formalizó las aportaciones en noviembre.
Estrategia 2: adelantar gastos necesarios del primer trimestre de 2026
Carlos tenía previsto renovar su equipo de trabajo en los primeros meses del año siguiente. Un nuevo ordenador portátil potente (2.400€), un monitor de alta resolución (600€) y un disco de almacenamiento en red para backup de proyectos (400€). Total: 3.400€ de material informático.
Decisión: Adelantar estas compras a diciembre de 2025.
Ahorro fiscal: 3.400€ × 45% = 1.530€
Con una diferencia: en enero los hubiera pagado igualmente. Al hacerlo en diciembre, el único coste es la liquidez de tres meses (dinero que necesita antes). Con su nivel de flujo de caja, eso era perfectamente asumible.
También adelantó la renovación de sus suscripciones anuales de software (que vencían en febrero) y contrató formación especializada que había estado postergando.
Total gastos anticipados adicionales: 4.200€
Ahorro fiscal adicional: 4.200€ × 45% = 1.890€
Estrategia 3: revisión de amortizaciones
Al revisar el inventario de activos de Carlos, encontramos que tenía un portátil comprado en 2022 que se estaba amortizando al ritmo de las tablas simplificadas (25% anual), pero no había aplicado la amortización correspondiente a 2025 en sus modelos trimestrales. El valor pendiente de amortizar era de 600€.
En estimación directa simplificada, se puede aplicar la libertad de amortización para activos de escaso valor (menos de 300€ por elemento, máximo 25.000€/año). El portátil en sí ya superaba ese límite cuando se compró, pero había otros elementos menores que podían acogerse a amortización acelerada.
Tras revisar todo, encontramos 1.200€ adicionales de amortización aplicable en 2025 que no se habían incluido.
Ahorro fiscal: 1.200€ × 45% = 540€
Estrategia 4: valorar la transición a sociedad limitada
Este fue el análisis más complejo de la consulta. Con un rendimiento neto de 60.000€, ¿debería Carlos constituir una SL para 2026?
El análisis comparativo:
Como autónomo con 60.000€ de rendimiento neto:
- IRPF: Tipo efectivo aproximado del 35-37% sobre la base liquidable
- Cotización autónomos: ~5.400€/año (tramo correspondiente)
- Disponible neto aproximado después de todos los impuestos y cotizaciones: ~36.000€
Como socio-administrador de SL con 60.000€ de beneficio antes de impuestos (BA):
- Escenario: Carlos se paga un sueldo de 30.000€ y deja 30.000€ en la SL
- IS sobre 30.000€ en SL: 7.500€ (tipo general 25%)
- IRPF sobre el sueldo de 30.000€ + cotizaciones: ~9.000€
- Para acceder al dinero de la SL (dividendos): IRPF adicional del 19-23%
- Coste adicional de constitución, gestión contable SL, gestoría: ~2.500€/año
La conclusión fue matizada: con 60.000€ de rendimiento neto, la SL no siempre es rentable si se necesita todo el dinero para vivir. La ventaja de la SL aparece cuando puedes dejar dinero dentro de la sociedad para reinvertir, o cuando el beneficio es significativamente más alto (típicamente por encima de 80.000-100.000€ de rendimiento neto).
Le recomendamos continuar como autónomo en 2026 y revisar en la segunda mitad del año, cuando tengamos datos más claros sobre su evolución de facturación.
El resultado: antes y después
| Concepto | Sin planificación | Con planificación |
|---|---|---|
| Rendimiento neto inicial | 62.510€ | 62.510€ |
| Aportación plan pensiones | — | -5.750€ |
| Gastos anticipados adicionales | — | -4.200€ |
| Amortizaciones adicionales | — | -1.200€ |
| Rendimiento neto final | 62.510€ | 51.360€ |
| Cuota IRPF estimada (tipo efectivo ~35%) | 21.879€ | 17.976€ |
| Ahorro fiscal estimado | — | ~3.900€ |
El ahorro real de 3.900€ en la cuota de IRPF, sumado al valor de las inversiones en el plan de pensiones (que no son gasto sino ahorro), hace que la planificación de tres meses haya valido claramente la pena.
Lo que no se puede hacer (errores que evitamos)
Durante la consulta, Carlos tenía algunas ideas que tuvimos que descartar:
“¿Puedo facturarme a mí mismo?” No. Un autónomo no puede ser simultáneamente emisor y receptor de una factura en su propia actividad.
“¿Puedo deducir las vacaciones de esquí como viaje de negocios?” Solo si hay una finalidad profesional acreditada y documentada. Un viaje puramente vacacional no es deducible aunque “hables de trabajo” en la pista.
“¿Puedo comprar un coche nuevo y deducirlo todo?” El vehículo en estimación directa se puede amortizar, pero las amortizaciones que corresponden al uso particular no son deducibles. Y demostrar el uso exclusivamente profesional de un turismo es prácticamente imposible. En este caso no aplicaba.
La moraleja del caso
El cierre fiscal de un autónomo de alta facturación no es algo que se hace en noviembre con prisas: es un proceso que debería comenzar en septiembre con un diagnóstico real de la situación.
Con información suficiente y tiempo para actuar, la diferencia entre la planificación y la improvisación puede ser de miles de euros. En el caso de Carlos, fueron casi 4.000€ que se quedaron en su bolsillo (o en su fondo de pensiones) en lugar de ir a Hacienda.
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